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 Nyriel

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Nyriel



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MensajeTema: Nyriel   Sáb Mar 03, 2012 1:15 am

La casa era pequeña, solo dos habitaciones con dos camas y una pequeña caja de madera haciendo de mesita, es el recuerdo que tengo de mi casa, unas largas escalera rotas, que tenías que saltar para no caerte entre los agujeros, y un escuálido gato siempre tumbado a la puerta...La verdad es que no recuerdo ni el nombre del pobre minino, solo recuerdo cuando...Quizá sea mejor que empiece desde el principio, no veo nada interesante la vida de ese minino.
Éramos cinco viviendo en esa casa, yo dormía con mis dos hermanas mayores en aquella pequeña cama, pero bueno como era la pequeña siempre tenía un hueco haciendo de almohada. Todo el mundo se volcaba en mi, decían que era como un Ángel caído del cielo, pobres....como se dejaron engañar por mi pelo rojo y mis pequeñas pecas en los mofletes. Siempre llevaba una larga coleta alta ya que mi madre nunca quiso cortarme el pelo, supongo que sería una de sus muchas fustraciones, tampoco es que me importe mucho ahora.
Anda! Mira me acabo de acordar cuando mi padre nos llevaba todas las mañanas a la salida del sol a rezar a una pequeña estatua que había en el centro del valle donde vivíamos, le teníamos que dar las gracias de estar vivios...y todas esas pantochadas que hacen los paladines...Por que no lo he dicho..pero mi padre era un Paladín fiel, recuerdo cuando salía durante meses a la batalla y siempre volvía con algún regalito para mí, pero hubo en especial que aún lo tengo y siempre lo guardaré conmigo.
Ese regalo...llevo con él desde que tenía cinco años, me lo hizo cuando yo cumplí cinco años, pensaba que no vendría a mi cumpleaños, pero me dió la sospresa de aparecer cuando yo estaba soplando las velas de mi tarta...bueno tarta..en realidad era una manzana de un arbolito que había con un trozo de madera prendido, pero bueno me hizo mucha ilusión. Dejó una bolsa en mi cama para que cuando yo subiera lo viera, tardé poco en ir cuando me dijo que corriera a mi habitación que tenía una sospresa, en cuanto vi la bolsa me lancé hacia ella como una loca, la abrí sin tocar lo que había dentro ya que no me dió tiempo, mi padre llegó antes y no me dejó, solo me dijo que la tocara cuando cumpliera dieciseis años, entonces la colocó en una balda que había colgada de la pared rota donde yo no pudiera llegar ni subiéndome a una silla....Y así pasaron once años, mirando esa espada negra con una letras rojas que brillaban cuando las miraba...
Por fín llegó mi dieciseis cumpleaños!!! nada mas levantarme de la cama lo primero que hice fue correr a coger mi espada, pero..no se por que...lo único que pude hacer fue sentarme y mirarla con los brazos estirados queríendo cogerla pero algo me decía que no, como si me estuvieran sujetando, yo deseaba coger esa espada para poder como mi padre, tirar la espada de madera y coger la de verdad!! pero no podía!, Al cabo de tres horas mirándola me levanté y me acerqué despacio con los ojos cerrados y abriendo las manos para por fín colocármela entre ellas, y cuando casi la estaba rozando mi padré entró a despedirse para decirme que se iba a una batalla, le dí un beso como siempre y me dijo que cuidara de mi madre y mis hermanas, que aunque fuera la pequeña confiaba en mí para protegerlas, le juré que lo haría y que esperaba volver a verle pronto. En cuanto mi padre se dió la vuelta para irse cogí la espada con mis manos decidida a colgarmela en un pequeño cinturón que tenía puesto, pero al tocarla sentí como si algo me estuviera destrozando por dentro, la solté rápidamente y esta cayó despacio al suelo como si alguien la estuviera dejando despacio, me senté en el suelo con la respiración agitada y las manos en mi cabeza mirando la espada y preguntándome que había sido eso, dejé la espada donde cayó y me fuí corriendo donde mi madre, no le conté nada aunque ella me preguntó mil veces que me pasaba, que estaba pálida, yo solo contestaba que estaba bien, que tenía un poco de frio nada más.
Volví a la habitación con miedo no sabía que había sido eso, no sabía si volver a tocar la espada o dejarla ahí para siempre, metí las manos en mis bolsos y...Oh! Qué es esto?, una pequeña nota estaba doblada en mi bolso, la abrí nerviosa y al acabar no podía creer lo que ponía, no entendía por que me había hecho eso mi padre. La pequeña nota ponía:
“Perdóname hija, perdóname por favor, pero no tuve mas remedio, si no lo hacía moriría y no podía imaginarme el no volver a ver a tu madre y a tus hermanas”
. Leí una y otra vez la nota, intentando encontrar alguna explicación, que le perdona por qué?, a mi madre... a mis hermanas?...y yo? Que pasa yo no importo??. Rompí la nota en pedazos y me quedé sentada observando la espada hasta que anocheció. Cuando mi madre se metió en su habitación y mientras mis hermanas estaban lavándose, decidida me levanté y empuñé la espada con fuerza, una luz brillante salió de ella y empecé a notar como algo se removía por dentro de mi, todo me daba vueltas, solo fue un instante lo que duró, pero me sentí bien, como si me hubieran dado una vida nueva, me levanté todavía un poco mareada y me miré en el espejo...Pero...que había pasado, donde estaban mis ojos celestes, mi pelo rojo, mis pecas....y ahora solo veo oscuridad, mi pelo es negro como el carbón, mis ojos rojos como la sangre y mi piel pálida, no lo entendía, y esta sensación que me corre por el cuerpo...esta sed de..matar?, de venganza?. Agarré con fuerza la espada y corría a la habitación de mi madre, ahí estaba ella, tumbada en la cama leyendo un libro, cuando abría la puerta me miró y su rostro se volvió seco y blanco, el libró cayó al suelo, y sin poder evitarlo dibujé una sonrisa en mi cara mientras tocaba con un dedo la espada sin dejar de mirarla, como disfrutaba viendo como su cara cada vez se dibujaba mas miedo, me acerqué despacio a ella, la di un beso en la mejilla, me senté sobre ella mientras alazaba despacio la espada y se la ponía en el cuello, ella empezó a temblar y a preguntarme por qué...yo no respondía solo miraba y reia mientras disfrutaba, la clavé la espada en el cuello muy muy despacio, cada vez reia mas mientras ella agonizaba, hasta que finalmente dió su último aliento, rozándo sus dedos con mis mejillas, cogí su mano y le dí un beso en la frente, saqué la espada de su cuello y la miré entusiasmada, solo se me ocurrió hacer una cosa, coger un trozo de sábana y mojarla en la sangre de mi madre, y escribir un mensaje en la pared: Te perdono papá, ahora soy paladín como tú. La verdad es que me quedó un dibujo bastante bonito, pero quedaban mis hermanas, no podía dejarlas que vieran así a mamá...Pero eso ya lo contaré otro día que ahora me están esperando...

Uff que trabajo mas duro, por donde iba...a si, por mis hermanas...que pasó con ellas, pensé que al dibujo de la pared le faltaba algo, y fui a por mi hermana mayor, la dije que la estaba esperando en la habitación de mamá, cuando subió y entro yo la estaba esperando escondida tras la puerta, recuerdo esa cara como si la tuviera ahora mismo delante, blanca con los ojos muy abiertos y lágrimas cayendo por sus mejillas, ohh...que pena me dió, sonreí una vez mas y cerré la puerta mientras tarareaba una canción, pasé mi espada por su espalda y antes de que dijera nada atravesé su espalda con ella retorciéndola cayó al suelo como quien tira un mueble viejo, la subí a la cama y la dejé abrazadita a mi madre, eso fue un detalle muy bueno por mi parte, pero me quedaba una asi que la llamé pero a esta...no me escondí tras la puerta, la estaba esperando delante de la puerta con la espada apuntando a ella, nada mas abrir y dar un paso Oh! Se la clavó en el estómago una pena...seguía viva pero la senté con mamá y mi otra hermana mirándolas a todas y esperando a que se desangrara, cuando por fín murió bajé a por unos palos afilados que tenía mi padre preparados para hacer un pequeño muro de estacas, las clavé en el suelo al lado del dibujo que hice con la sangre de mamá y las empalé, ahora si estaba mi dibujo terminado, tenía letras y unos bonitos detalles, no se por que..pero no sentía nada de pena, solo felicidad y alegría de saber que ahora era libre, ya no tenía nada mas que hacer allí asi que cogí al minino esmirriado lo metí en una bolsa y eché a andar.
Caminé hacia atrás durante un buen rato mirando el sitio por última vez donde me había criado, y cuando ya estaba saliendo me giré con una sonrisa y caminé durante varios días con mi gato y mi bolsa. Me paré en un pequeño pueblo bastante sombrío y triste, me sentía como en mi casa, entré en una pequeña taberna, me senté en una de las mesas que había al lado de una pequeña ventana esperando a que alguien viniera a servirme algo...pero no vino nadie a preguntarme que quería, cuando me levanté para irme una mano se posó en mi hombro y me empujó hasta sentarme de nuevo, alzé la vista y había un hombre vestido de negro encapuchado, solo se veía una perfecta sonrisa y su mano que cada vez apretaba mas mi hombro. Dejé sobre la mesa mi bolsa y mi gato y cogí la mano que apretaba mi hombro, clavé mis uñas con todas mis fuerzas hasta que me soltó, se sentó a mi lado y...bueno tuvimos una conversación si se puede llamar así:
-¿Qué haces aquí sola?
-No estoy sola, estoy con mi gato, ¿no lo ves?
-Oh...Vaya que eso*señalando al gato* es una buena compañia
-Creeme que es mejor que mucha gente y ahora traeme algo de beber que para estoy aquí.
-Perdona pequeña pero yo no soy un sirviente, si quieres algo cógelo tu misma.¿Cómo te llamas?
-A tí que te importa, siempre tiene que haber pesados en todos lados *Cogió su bolsa y su gato y se levantó para irse*
-No llegarás muy lejos pequeña, de todos modos...estoy seguro que nos volveremos a ver...Mi Dama.
-Mi Dama...¿Qué coño estás diciendo?, Pfff estás loco.*Se fue sin mirar al tipo*.
_Después de esa maravillosísima conversación que mantuve con aquel tipo me fui del pueblo, había gente muy rara y todos me miraban como si fuera un fantasma, asi que volví a andar durante varios días hasta que llegué al siguiente pueblo que encontré cerca, tenía que parar ya que me estaba quedando si provisiones y sin nada que comer. Busqué la taberna y entré a comer algo, miré alrededor y vi que aquello si era normal, había gente, sirvientes, se me escapó un suspiro y me senté en la mesa al lado de la ventana. Esperé a que viniera el sirviente, pero tampoco venía, cansada de esperar me levanté a perdir ya que me estaba muriendo de hambre y cuando me puse frente el sirviente este empezó a temblar yo extraña le miré y le pregunte:
-¿Qué pasa?-,Me quedé pensando si es que sabía lo que había hecho, pero no era posible, ya que ese pueblo estaba a días de mi casa.
-E...e...es....*La señala con el dedo sin dejar de temblar* e...es...D...a...a...Da...Dama!!!
-¿Pero que Dama?!Ya me estoy cansando de tanta tontería!
El sirviente se arrodilló y clavó su mirada en el suelo, yo me agaché y le pregunté que demonios era lo que pasa allí. De nuevo una mano apretaba mi hombro y otra me cogía del brazo para levantarme:
-Ven conmigo mi Dama.
-¿Cómo?!¿Otra vez tú?!
-Shh....y ven conmigo
Al fin desistí y fuí con él, ya me estaba mosqueando esa cosa de Dama y no se que, que gente mas loca madre mia. El hombre me llevó a una de las habitaciones y me sentó en la cama:
-Mi Dama, escúchame con atención *Miró la espada de Nyriel un instante *, Esa espada que portas en tu cinturón, es especial, hay gente que lleva siglos buscándola y no se como.. a terminado en manos de una niña.
-No soy una niña! Tengo dieciseis años y ya no vivo en mi casa.- En el fondo se veía que seguía siendo una joven adolescente mimada.
-Shhh...calla, busca a un viejo bardo llamado Rico que vive cuatro pueblos mas lejos de este en dirección norte, él te contará toda la historia sobre esa espada que llevas, todo el mundo mirará al suelo cuando pases a su lado, todo el mundo de aquí te temerá y solo lo entenderás cuando encuentres al bardo. Sal al amanecer ahora mismo la taberna está llena, toma esto póntelo y aquí te dejo unas monedas para que pagues la habitación. Nos veremos pronto pequeña.
-Pero...
Antes de poder decir nada, el hombre ya se había ido, miré lo que me había dejado, una falda..unas botas...unos guantes..una especie de top y una larga capa con capucha, que cosas mas feas! Pero bueno..si me dijo que me pusiera eso pensé que sería por algo, coloqué la ropa encima del baul que había en la habitación y me tumbé en la cama con mi gato descansando de tantos días de viaje.
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Nyriel



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MensajeTema: Re: Nyriel   Sáb Mar 03, 2012 1:16 am

Cuando amaneció al día siguiente me puse la ropa era todo negro, la capa me llegaba a los tobillos y la capucha ocultaba mi cara del todo, recogí mi ropa en la bolsa y guardé las monedas. Bajé las escaleras de la taberna y pagué como me dijo la habitación y compré unas cuantas raciones de comida con el oro que me sobró, y de nuevo cuando estaba saliendo el sol seguí mi marcha hacia el pueblo que me dijo, caminé y caminé hasta que por fín encontré ese maldito pueblo, era mas de lo mismo, cuatro casas mal puestas y una pequeña taberna. Pregunté a la gente que caminaba por la calle si sabía donde encontraría a Rico, nadie me lo quería decir, hasta que un niño me dijo que me lo diría pero solo si le daba a mi gato...Me costó deshacerme de ese escualido minino pero era mas importante esa historía que me estaba comiendo de intriga. Me señaló a una de las casas mas grandes que había y allí fui, antes de poder llamar a la puerta un anciano rechoncho me abrió la puerta.
-Hola mi Dama te estaba esperando, él me dijo que vendría.
Le miré atónita y entré algo desconfiada en la casa.
-¿Quién es él?
-El que te trajo hacia mí, sientate en la mesa y come algo ahora mismo vengo y te contaré todo lo que tengas que saber sobre esa espada que portas.
No iba a decir que no a comida! Con el hambre que tenía, además comida caliente y rica, me senté y esperé al anciano mientras comía de todo lo que había en la mesa.
Pasaron horas y el viejo no venía, ya me estaba poniendo nerviosa, asi que me levanté y fui a buscarle y para mi sorpresa....

...Después de recorrer un largo y estrecho pasillo encontré una puerta que daba a una hermosa e iluminada biblioteca, miré por toda la habitación, busqué algún libro que sin querer fue a para a mi bolsa para leer en mis largo viaje, y de repente...me quedé sin palabras, sobre una pequeña estanteria había un gran cuadro, algo normal en una biblioteca, pero...ese cuadro era yo, mi cara estaba pintada en ese trozo de tela, bajé la vista y vi que la estantería que tenía debajo estaba entreabierta, no dudé un instante en entrar y mirar, después de subir varias escaleras llegué a otra habitación con una gran chimenea y una pequeña mesa con un sillón, eché un vistazo rápido por todo el cuarto y mis ojos se posaron en aquel gran sillón, la silueta del anciano reposa allí, me acerqué a él, posé mi mano en su hombro y nada mas tocarle cayó hacia un lado. Giré el sillón y el anciano tenía los ojos muy abiertos una pluma en una mano y un pequeño diario en otra, al ver que había muerto el viejo cogí el diario, por mala suerte la mía no me dí cuenta que la tinta reposaba sobre un brazo del sillón y sin querer la tiré encima de ese diario, lo que yo pensaba que sería lo único que podría decirme para que estaba allí. La tinta manchó la última página de diario y las hojas iban chupando ese líquido negro mientras las letras desaparecian a mi vista. Lo único que pude salvar de ese diario fueron seis frases para mí sin sentido y un pequeño dibujo:

1- Acabo de ver pasar un ángel ante mis ojos.
2- Esa espada a cambiado a mi ángel.
3-He descubierto el significado de la inscripción de la espada -Un gran borrón de tinta cortaba la frase- guante rojo.
4- Mi ángel a conseguido controlarla.
5- mi amada a desaparecido y me ha dejado el bebé.
6- Después de tantos años e con ella.

Frases sin sentido, sabía que hablaban de un niño, de un ángel y un guante rojo, pero que significado podría tener eso, si lo que a mi de verdad me importaba estaba todo manchado y era ilegible, aun así me paré a mirar el detallado dibujo. Un dibujo de un bebé con un colgante, era la mitad de una espada idéntica a la mía, algo que me desconcertaba pero que tampoco me saca de mis dudas, veía que con el anciano muerto ya no tenía nada mas que hacer, pero antes de irme registré el cuerpo del anciano por si llevaba algo de valor y conseguir unas pocas monedas para el largo viaje, y para mi desconcierto el viejo llevaba en su cuello el colgante del niño, la mitad de la espada, la arranqué de su cuello y antes de pensar en nada mas salí corriendo de esa casa, por si alguien venía y me acusaba a mí de su asesinato, aunque la verdad yo creo que murió de viejo, pobre hombre estaba ya en las últimas.

Tras días de camino me paré en una posada a comer algo, saqué el diario y el colgante y me puse a mirarlo con detenimiento, entonces fue cuando me dí cuenta de que al colgante le faltaba un trozo, faltaba la punta de la espada, pero seguía sin saber que podía ser ese colgante. De nuevo la mano tocaba mi hombro, era él otra vez, se sentó delante de mi y sacó un colgante de su bolso, era la otra mitad de la espada, abrí los ojos de par en par e intenté cogerlo, pero antes de que mis manos pudiera tocarlo él lo volvió a ocultar.

-Dámelo!-Le dije en un grito ahogado de desesperación.
-No-Me lo negó rotundo con un dedo y una sonrisa cabrona.
-Sabes que lo necesito, no se muy bien para qué, pero sabes que sin la mitad de que tengo yo tampoco te valdrá de nada a tí.-Hablaba intentando convencerle, pero era un hueso duro de roer.
-Lo siento Dama, pero esto lo guardaré yo hasta que sepas para que es lo que vale, lo siento pero no te puedo decir nada, el único que lo sabía era mi padre y se llevó ese secreto a la tumba, o*Señaló el diario* si ese diario no estuviera manchado quizá podríamos saber algo, pero de momento, todo quedará así, tu sigue tu viaje que nos encontraremos mas adelante, cuando realmente lo necesites yo iré a dartelo.

Dicho esto el hombre encapuchado salió de la taberna en silencio y sumido como siempre en su capucha y sus pensamientos, no me quiso decir nada, aunque en realidad...después de parar un momento a pensarlo me di cuenta que él era el hijo del viejo y del que hablaba el diario, pero ahora estaba mas liada todavía, que demonios tenía que ver ese tipo conmigo, por que mi retraro!! qué demonios pasaba allí?!. Cansada me levanté y me puse en camino de nuevo ya no sabía donde ir , ni que hacer, ni que pensar.
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MensajeTema: Re: Nyriel   Sáb Mar 03, 2012 1:17 am

Paré en una pequeña villa y era tal mi desesperación de no saber y de no tener nada que agarré mi espada con fuerza y comencé a matar a la gente uno por uno, destrozando sus cuerpos, viéndo como sufrían, disfrutando, riendo y saboreando mi sed de sangre, disfruté como nunca lo había hecho, robé en todas las casas, e incluso algunas las quemé, era todo un desastre, lo había destruido todo, no se oía nada, se había quedado totalmente fantasma.

Después de esa masacre seguí mi camino, me metí en un oscuro bosque, se oían todo tipo de ruidos, pero yo sin miedo me adentré en la oscuridad, caminé por los árboles con la espada en mano por si acaso y de repente...Noté un fuerte golpe en mi cabeza y como caía al suelo hasta perder la consciencia.

Al abrir los ojos y para mi sorpresa estaba atada a una silla en una oscura casa, notaba como algo se acercaba a mí, miré alrededor y solo ví mi espada al fondo sobre lo que pienso que era una mesa, la espada se alzó y al acercarse ví la silueta de un hombre..

-Dama..Ya estoy aquí.-Una voz de hombre suave y cálida salió de sus labios-

Alcé la cabeza y miré hacia la espada. -¿Papá? ¿Eres tú? Reconozco tu voz cálida, solo tú me hablabas de ese modo.

-Sí Dama, soy yo...Tengo algo que contarte querida hija-

-¡Papá lo siento! Yo no quería hacerle eso a mamá y a mis hermanas, no sé que me pasó, no lo sé...- Comencé a negar y a llorar, al parecer sin esa espada en mis manos volvía a ser la pequeña de dieciseis años que jugaba con sus hermanas-

-No fue culpa tuya Dama..La culpa fue mía por dejarte allí sola con la espada y con ellas, ninguna sabíais lo que realmente era, no llores pequeña..No llores.-Y dejó la espada en mi mano sin desatarme-

Noté como el poder volvía a invadir mi cuerpo y agaché la cabeza dibujando una sonrisa, miré hacia mi padre y agarré la espada con más fuerza.

-Tenías que a ver oído sus gritos, como suplicaban que no las matara, como lloraban, solo decían...¡No Nyriel no! Y mientras más me lo decían más me gustaba ensartarlas hasta que se desangraban y morían..-Una risa sádica salió por mis labios, había vuelto...Esa sensación, notaba como mis ojos se envolvían en sangre y mi boca se secaba, necesitaba matar.

//Aún me queda un poco por escribir...Pero para que más o menos sepais como es el carácter de mi personaje (Aún por hacer por cierto xD)...Espero que os guste^^


Última edición por Nyriel el Lun Mar 05, 2012 12:21 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Nyriel   Dom Mar 04, 2012 7:44 am

//Para que no se me olvide....Aún me falta historia de arriba, pero voy a ir poniendo el diario de Nyriel que con tantas cosas se me olvidará todo xD


CAPÍTULO UNO: EL COMIENZO.


Hoy he llegado a Berekost, es un lugar extraño como me habían dicho, un tanto..Siniestro como a mí me gusta, quizá hasta mire a ver si venden alguna torre o algo, sería un lugar ideal para criar a mis hijos Jajajaja. Pero bueno después de dar vueltas y vueltas por allí, decidí seguir el camino y embarcar, en un barco peculiar hasta una isla...Como describirla...Diría que rara..Extraordinaria por el poder que contiene, y bastante curiosa, el típico lugar en el que yo no viviría jamás, demasiada luz para mi gusto.
Cuando llegué después de horas y horas de movimiento en el horroroso barco, me encontré con dos tipos un humano..Creo y un mestizo bastante curiosos por cierto, sobre todo el mestizo, dioses que tipo tan raro, está haciendo un estudio extrañísimo y todo lo que se le diga hay que explicárselo de manera que uno tenga razón, aunque me divierto discutiendo con él*Dibuja una carita sonriente*. El humano es muy simpático, yo creo que le atraigo ya que nada más conocerme se ha propuesto regalarme todo lo que necesite, y por supuesto yo no diré que no, solo me pide que le enseñe a escribir a cambio, lo haré porque me da la impresión que de él puedo sacar bastantes cosas más, quizá consiga así mi torre *Dibuja otra carita sonriente*.
Al paso del día de charla y llovizna, que por cierto me he resfriado pero gracias al mestizo ya estoy bastante mejor, apareció un tipo rarísimo, aún más que el mestizo si cabe, hablando con metáforas de los dioses sabrán que..Hormigas..Corderos...Hojas de libros... Sinceramente, creo que está loco y no sabe bien el nombre de las cosas, aunque es realmente poderoso ya que con un conjuro alzó una tablilla y nos llevó a un cementerio bastante curioso lleno de criptas, aunque todas daban al mismo lugar menos una, que esa era justo a la que teníamos que ir a...Bueno no se qué de una pregunta o una respuesta, tengo que enterarme bien del tema porque estoy realmente perdida con eso...El mestizo mató a dos tipos enormes y fuertes...Y volvimos a la isla esa de los gnomos...Lo explicaré mejor cuando me entere del tema.
Que por cierto! Nyriel que no se te olvide que te tienen que contar bien ese tema de los muertos que invaden el Invierno y la primera de la isla de los gnomos.

Pero lo más importante es que hace varios días comienzo a notar el cambio..Ese cambio que tanto temía, y que pensaba que al final nunca llegaría, aunque no puedo negar quien soy, no esperaba que llegara tan pronto...Los picores...La desesperación, el dolor....La impaciencia...No sabría como explicarlo, solo sé que me rasco, y me rasco....Parece que los mosquitos me adoran, nada me calma del todo, aunque el mestizo me dió una hoja de una planta que me alivió levemente, el picor no se va...

De momento no he notado nada más, pero quiero anotarlo todo bien, quiero calcular cuanto tiempo me queda de tranquilidad, y ver que es lo que sucederá, necesito a alguien de mi confianza, creo que con esto necesito ayuda, necesito alguien que me controle, mi fuerza aumenta, mi poder aumenta y yo soy totalmente libre y sin control, soy un peligro para mí misma y él me avisó, Nyriel debes controlarte, sabes cual es tu cometido, no puedes fallar o todo acabará...


Fin del capítulo uno.
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MensajeTema: Re: Nyriel   Lun Mar 05, 2012 12:08 am

CAPÍTULO DOS: PARA SIEMPRE.

Hoy ha sido un día bastante extraño y especial, aunque aún no he averiguado nada de los temas que en teoría son más importantes me he dado cuenta de otra cosa bastante graciosa *Dibuja una carita sonriente*.
Estaba yo tranquilamente caminando por Fantasía y me encontré a Zehril, como siempre apoyado cruzado de brazos en la pared de la taberna de los gnomos, y como siempre me miró y sonrió yo creo que ese chico está algo embobado por mí, pero bueno eso es lo de menos, lo mejor de todo es que he conseguido que me compre ropa nueva y joyas increibles, a decir verdad no esperaba otra cosa ya que mi belleza va en aumento y por lo que veo cada vez puedo sacar mas cosas de los hombres, si sigo cuidándome así conseguiré todo lo que me proponga sin mover un simple dedo, como siempre he hecho. Ah! y por supuesto me ha comprado mi espadón, dioses como echo de menos ese arma, con el báculo solo puedo dar simples golpecitos en la cabeza, necesito poder cortar cosas, la desesperación por no poder matar me está volviendo loca, aunque gracias a eso estoy controlando mi sed de sangre, mi hambre.
He tenido que engañarles un poco diciendo que no sé usar el espadón, que es algo que siempre he querido hacer...Blablabla...Pero la imagen de elfa frágil y de cristal no la puedo perder, si no...¿Quién recibiría los golpes por mí? No puedo permitir una fea cicatriz en mi cuerpo.
Bueno después de darme los regalos vino Al'Ran el mestizo extraño que ya sé como se llama por fín y me llevó a conocer una de las dos estaciones que son accesibles, Otoño ya la conozco, me faltaba verano y dioses..Que calor hace allí dentro, eso parece un infierno lleno de minigolems de fuego y por lo que me dijo de noche salen ranas gigantes de fuego. Y..Básicamente eso es todo por lo menos hasta la noche, ya que cayó una enorme tormenta y tuvimos que estar escondidos un buen rato para que pareciéramos unos golems de agua de tanto mojarnos...
Oh! Se me olvidaba....Que conocí a un pequeño sujeto al que he decidido llamarle almuerzo, no se si es un niño, un gnomo, un mediano o que demonios es pero es cajino y bastante simpático por cierto, diría por su bastón que un arcano con una pequeña locura o mejor dicho, un arcano que está totalmente loco..Le dió por hacer dibujos mientras hablábamos tranquilamente Viktor, él y yo, lo que no es como derivó la conversación hasta el punto que Viktor acabó haciendo un retrato con el báculo en el barro de una elfa, no se si era yo, pero era bastante bonito. Debido a eso Fiz...No recuerdo su nombre...Le pidió que hiciera el mismo retrato en un pergamino para él, no sé ni quiero saber para que lo quería, para cualquier barbaridad seguro. Y yo viendo los acontecimientos que están por llegar pensé que sería buena idea tener un retrato mio antes de que mi cuerpo cambie completamente, para al menos recordar que en su momento fuí una de las más bellas elfas del lugar.

Ahora sí, cuando llegó la noche Viktor había accedido a hacerme el retrato y dado que Al'Ran estaba metido en su libro de una manera sobrenatural, decidimos ir a la posada de Berekost a realizar mi retrato. No estaba nerviosa pero sí preocupada ya que si era un poco inteligente se daría cuenta de algo, pero bueno llegamos a la posada y me dijo que fuera a la última habitación mientras él iba a comprar los pergaminos para el retrato, yo subí la enorme cuesta que hay hasta la torre donde está la posada y bueno pedí la llave, me metí en la habitación...Lo normal vamos. Y al poco llegó él con todas las cosas para retratarme, colocó la mesa y una silla frente a una de las dos camas de la posada mientras yo me desnudaba.
Hasta ahora había ocultado mi espalda con mi larga melena y la capa, pero en ese momento no debía ocultar nada o entonces sí que sería mas cantoso, asi que decidí echarme el pelo a un lado y dejar que viera mi espalda, la cual porta un tatuaje que mi padre me hizo de él mismo para que cada vez que me mirara al espejo me acordara de cual es mi verdadero cometido allí y no lo dejara de lado, por suerte en ese momento Viktor no hizo ningún comentario, asi que me tumbé y dejé que él me colocara como mejor quedaría el retrato, le dí permiso para tocarme y seguro que notó mis pequeñas partículas ásperas que envuelven mi cuerpo, sin decir nada me colocó y fue hacia su sitio para comenzar a hacer mi retrato, al principio noté como al mirarme y dibujar le temblaba el pulso, está claro que si eso no pasara pensaría algo extraño de él, no todos los días se puede ver un cuerpo tan bello desnudo, pero finalmente cogió aire y consiguió concentrarse y comenzar lo que al terminar sería una verdadera obra de arte.
Mientras dibujaba me dijo que le contara algo de mi vida, pero..¿Qué le cuento yo a alguien que no conozco?, poca cosa le dije, pero finalmente parece que no pudo evitar preguntarme por el dragón de mi espalda...Yo le dije que me prometiera que nada saldría de su boca y el asintió con una ligera sonrisa..No sé como pero acabé contándole la verdad y casi sin querer pidiéndole ayuda, al contarle que el dragón de mi espalda era mi padre dejó la pluma sobre la mesa y me miró bastante sorprendido, parece ser que no se había percado de lo que pasaba, pero poco a poco fue entendiéndolo y volvió al dibujo, le había contado quien era yo y me sentía...Tranquila...Acabé pidiéndole ayuda casi sin darme cuenta, a lo que él me dijo que si quería que me ayudara..Y mi estúpida respuesta fue que no le iba a meter en tal situación si él no quería, espero que se haya dado cuenta de que sí quiero que me ayude. Pero eso no fue todo, a cambio de que yo le conté mi secreto, él me contó uno de los dos secretos que mejor guarda, podía elegir entre saber su verdadero nombre o ver su rostro, decidí saber su verdadero nombre, ya que su rostro seguro que habría otro momento que podría verlo. Su nombre "Danarek Raveen" extraño, pero bonito a su vez, lo apunto porque con la cabeza que tengo seguro que se me olvidará, pero me pidió que delante de todo el mundo le llamara Viktor, parece que su nombre es un problema para él, seguro que esconde algo, ya lo averiguaré más adelante, esto tampoco me corre prisa.

Finalmente acabó el retrato era fantástico, hasta pintó mis ojos de rojo con su propia sangre para darle mas realismo, sin duda mi belleza estaba bien plasmada en el papel, lo guardaré como un tesoro para que nunca se me olvide mi lado élfico, para observarlo cuando la bestia se apodere de mí...*Hay un pequeño manchón quizá de una lágrima*..Para siempre...


*Cierra el diario y lo esconde entre sus cosas, recostándose en la cama y finalmente quedarse dormida*


FIN DEL CAPÍTULO DOS.
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Nyriel



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MensajeTema: Re: Nyriel   Mar Mar 06, 2012 11:49 pm

CAPÍTULO TRES: LA PACIENCIA.

Dicen que la paciencia es una virtud, y parece que yo tengo demasiada de esa... Sin duda me estoy controlando bastante bien, si aún tuviera conmigo mi amada espada ahora mismo pocos quedarían en la isla esa que todos llaman Fantasía.

Llevo varios días sin escribir dado que mis manos han cambiado de una forma bastante llamativa y no era capaz ni de alzarlas para coger cualquier cosa, me siguen doliendo bastante, pero bueno eso lo escribiré después, ahora voy a escribir sobre la paciencia, sobre lo que siento cuando me hacen enfadar y sobre como podré controlarme durante más tiempo.

Bien llevo ya casi una semana en Berekost y he estado apunto de perder la cabeza al menos...Seis o siete ocasiones, sin duda he mejorado bastante, pero hay algo que aún me corroe las entrañas, estoy mejorando mi imagen frente a la gente, pero por dentro se me está acumulando una rabia sumamente poderosa, Zehril me aconsejó ir a la arena a pegarme contra los que están allí practicando, pero el pobre no se da cuenta de que eso no es suficiente para mí, por suerte se avecina una guerra y aunque sea contra no-muertos seguro que podré desquitarme y quedarme tranquila y relajada.

Pero...Cabe decir que por mucho que yo intente controlarme, hay gentes que no me ayudan a ello, como por ejemplo Al'Ran ese arcano sabelotodo me pone de los nervios, y por muy listo que se cree no sabe a lo que se atiene haciendo enfadar a una innata, se cree el ser más poderoso e inteligente de la zona, pero comportándose como un niño malcriado está dando una imagen de todo lo contrario, creo que comienzo a odiar a ese mestizo, aunque le deba la vida un par de veces, hasta ahora no he movido uno de mis dedos dado que él tiene que luchar por mí, bueno él y todos, aún no puedo dejar ver lo que llevo dentro, asi que de momento seguiré en mi burbuja de observar y animar, llegado el momento de que no me sirva para nada quizá sea el plato del día.
Bueno el caso es...Mi paciencia, gracias a ella he conseguido caerle bien a uno de los Santurrones, muy simpático y que en cuanto acabe la batalla de los No-muertos le mataré...O no, mejor le corrompiré, es más divertido ver como un Santurrón se convierte en lo que más a odiado toda su vida, en un ser despreciable y sádico, matar no lo es todo, y la cosa es hacer el mayor daño posible, y creo que la mejor manera de hacer eso con uno de los Santurrones es de esta manera, pensaré como.

Mmmmm....Me da que ya sé porque me controlo tanto, porque tengo a mi lado a dos personas que sin duda me están ayudando muchísimo, quizá sea por ellos dos que intento no armar una debacle y ser una elfa normal*Dibuja una carita sonriente*Ahora mismo no sé que haría sin ellos la verdad, son dos grandes pilares en los que puedo apoyarme y a los que les puedo contar como me siento. Les tengo como sirvientes, peinándome, haciéndome la comida..Que por cierto son purés de frutas asquerosos pero bueno...Comprándome cosas, hasta Viktor me ha hecho unos guantes a medida y forrados de metal para mis garras.

La verdad es que ya no sé que más poner sobre mi paciencia, solo que es limitada y se me está acabando, seguiré más adelante contando como va, si no ha cambiado algo antes claro está.


FÍN DEL CAPÍTULO TRES.
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Nyriel



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MensajeTema: Re: Nyriel   Miér Mar 07, 2012 12:25 am

CAPÍTULO CUATRO: EL CAMBIO.

Ya no hay marcha atrás, mi cuerpo está totalmente cubierto de pequeñas escamas negras, que no sé porque cuando me echo algún líquido se notan ligeramente con el reflejo de la luz, mis dientes....Mis dientes ya no son esos pequeños colimillos que hacían de mi boca una perfección, ahora tengo unos grandes colmillos que parece me desfiguran y mis delicadas y suaves manos son unas pequeñas garras que parecen verdaderas armas.

Como dije tengo que escribir mis sensaciones del cambio en el libro para mi padre, no sé para que lo querrá pero bueno.

Estaba yo tranquilamente hablando con los chicos, cuando Al'Ran comenzó a enfadarme para variar y a llamarme monstruo, yo intenté apaciguar un poco la cosa, pero que me llamen monstruo es lo peor que se puede hacer, comencé a sentir como mis venas se hinchaban, como la rabia se apoderaba de mí y apreté mis manos todo lo fuerte que pude hasta que comencé a sentir un intenso dolos en ellas, se oyeron dos crack bastante sonoros que salian de las mismas y notaba como un hilillo de sangre corría además por mi boca hasta mi cuello, intenté aguantar todo lo posible allí para que nadie se diera cuenta, pero cuando Viktor se acercó a calmarme vió que era mejor irnos del lugar, nos fuimos a lo que llaman Verano y allí aparté la bufanda de mi boca, la cual estaba completamente llena de sangre, pasé mi lengua por el perfíl de los dientes y me dí cuenta de que mi boca estaba cambiando, ya no eran mis pequeños dientes, se estaban convirtiendo en armas afiladas y fuertes. El dolor era cada vez más intenso me estaba volviendo loca y solo pude ahogar un grito de dolor, era demasiado.
Pero cuando estaba centrada en el dolor de mis dientes sentí la necesidad de arrancarme los guantes, bajo ellos solo se veía sangre, el crack que anteriormente había sonado era el comienzo de la desfiguración de mis manos, estaban cambiando muy lentamente. Comencé a marearme por el dolor, nadie se imagina como es, prefiero un millón de dagas clavándose en mi cuerpo que pasar por esto de nuevo, menos mal que Viktor había leido en libros como ayudarme y comenzó a masajearme las manos para ayudarlas a cambiar, y Zehril que no me había dado cuenta de que estaba allí, intentaba calmarme, pero se creen que es fácil, que es sencillo comenzar a ser un monstruo que tú no deseas, aguantar tan intenso dolor sin poder hacer absolutamente, asi que finalmente caí desmayada, de ahí no recuerdo más, solo que Viktor me dijo que tenías que estar varias semanas comiendo purés de frutas.

Cuando abrí los ojos de nuevo tras estar un buen rato desmayada en el suelo alcé mis brazos para ver mis manos, se habían vuelto completamente negras con unas uñas por llamarlo de algún modo duras y potentes, aunque aún ha día de hoy no están completamente formadas y tienen su potencial por entero. Después de varios días de descanso sin poder ni siquiera sacarlas de mis mangas por el dolor y porque nadie las viera Viktor decidió hacerme algo para ocultarlas, unos guantes que por fuera parecían normales, pero al colocármelos estaban recubiertos de un metal,los aguantes aprietan considerablemente mis garras y me calman,me ayudan a poder al menos coger las cosas aunque no con la fuerza que desearía, sin duda ha sido una buena idea, así puedo ir con mis manos libres y nadie podrá darse cuenta de lo que hay debajo de ellas, solamente dos personas Viktor y Zehril.

Con mi boca es totalmente diferente, esta no deja de doler, no puedo masticar nada, no puedo morder, incluso a veces me duele al hablar, pero con esto no puedo hacer nada, tengo que aguantarlo, aunque me esté muriendo de hambre. Tengo que llevar una bufanda negra que tapa desde el bajo de mis ojos hasta el cuello, no puedo llevar nada a la vista, que por cierto, no sé si mis ojos siguen siendo los mismos, temo mirarme en el espejo, no estoy preparada todavía.

Y...No puedo escribir mucho más, ya me están comenzando a doler las manos, aunque seguiré con esto, porque solo es el comienzo de una larga historia, que seguro papá te gustará.

*La elfa cierra el diario y se coloca los guantes apretándoselos bien para tumbarse en la cama y descansar*

FÍN DEL CAPÍTULO CUATRO.
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MensajeTema: Re: Nyriel   Mar Mar 13, 2012 4:19 am

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