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 Relatos de La Sirena

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Asura

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MensajeTema: Relatos de La Sirena   Sáb Mar 20, 2010 3:00 pm

La ciudad de Serena se alzaba imponente ante el mar, delimitada por tierras salvajes y bastos pasajes solitarios. Dentro de sus murallas, la trémula luz de la luna iluminaba levemente los distintos senderos que, como ríos a su afluente, confluían en la plaza central la cual aparecía, como de costumbre, dominada por una gran estatua de los tiempos de héroes, en los que la Valía y el Honor permanecían y se imponían cual luchador aguerrido en una batalla.


Una espesa bruma tomaba las calles desde hacía algunas lunas, pero ni siquiera la más espesa de todas las nieblas podía impedir que la bella dama Selene reinara el oscuro cielo mostrando todo su esplendor.


Empequeñecidas por el plateado satélite, las luces de la ciudad parecían distantes y agotadas con el trasiego de los días, pues la densa niebla las ofuscaba. Los edificios, de formas geométricas señalaban su austeridad con el color gris de los muros que los bordean, haciendo de Serena un marco tétrico, lo que dista mucho de su lema, del lema de la libertad…


Nadie andaba por las calles, corrían días difíciles en el reino de todos y de ninguno, el suelo adoquinado brillaba por la lluvia que acariciaba su superficie.


Un ruido rompía el incómodo silencio de las calles: era el repentino palpitar de un corazón acelerado y los golpes de unos pies al correr por los adoquines de la ciudad. Los pasos se dirigían al puerto a toda prisa, desapareciendo el sonido tras cruzar el portón de la salida del Sur Serenita.


Mientras tanto, un monótono bullicio sin parangón se sucedía dentro de la Taberna alojada en el puerto, la lluvia repiqueteaba las ventanas advirtiendo su ferocidad y los truenos acallaban aún más la música de dos bardos que intentaban ganar unas monedas; las mesas abarrotadas, las sillas ocupadas… todo el mundo aguardaba bebiendo y comiendo, pero algo les mantenía alerta, una sensación inherente al ser humano, una sensación de inseguridad.


De repente, las recias puertas de la taberna se abrieron impulsándose más fuertemente por el viento que azotaba la isla desde hacía rato. Como un rayo, todos los individuos que se encontraban allí giraron al unísono la cabeza para ver qué o quién entraba al lugar: se trataba de un simple joven empapado. Se escucharon suspiros de alivio.


El joven era un niño que no llegaría a los 13 años de edad, andaba con lentitud y temor hacia el interior mientras el posadero cerraba la puerta tras su paso, girando la llave en la cerradura para evitar el pequeño susto. Mientras el benjamín caminaba, movía los labios como si hablara con alguien, murmuraba con los ojos abiertos como platos. Entre tanto, sus sordas palabras se hicieron más sonoras y de sus finos labios brotó: “Le he visto…, negro como la misma noche y con el rostro del mismísimo hijo de Antiel… le he visto”

Nadie dio importancia aparente tras la frase, tratándose de un niño asustado o tal vez por no aguar la velada, los demás hombres allí presentes soltaron alguna carcajada acompañada de burlas hacia el joven que aún no podía soportar lo que había presenciado. Pero algo llamó la atención al joven… un hombre sentado en una mesa lateral al fondo, junto a una pequeña ventana, al contrario que todos, él no reía y miraba al muchacho con gesto de comprensión.


El hombre, portaba unas botas de cuero tachonado, de un color marrón ya desgastado por el caminar, unos pantalones de tela ligera nada ostentosos, de color ocre oscuro y una camisa de color negra, que guardaba bajo una gabardina del mismo color que las botas. El chico no pudo identificar al misterioso hombre pues un sombrero de ala ancha le ocultaba el pelo y oscurecía levemente la cara, sin embargo, aquel rostro no era otro que el de un viejo cansado por la edad y achacoso por las aventuras de una vida turbulenta.


Sin dudarlo ni un segundo, el joven se acercó y el anciano le invitó a tomar asiento frente a él, pidiendo para el pobre muchacho una hogaza de pan y un vaso de leche para calentar su cuerpo aún tiritando del recio frío que surcaba el aire.


El hombre le miró con detenimiento durante unos segundos y murmuró las siguientes palabras hacia el joven: “ Yo te creo chico, sé cual es la raíz de tus miedos”. El joven gritó eufórico al ver que alguien le creía, diciendo a viva voz que el nunca mentía. Aquel anciano le invitó a sosegarse mientras la gente atraída por el magnetismo del hombre se arremolinó a su alrededor. Al parecer, aquel viejo sabía algo.


“¿Dónde vistes ese ser muchacho?” -dijo el Anciano.


“ Lo vi en la playa norte… volvía de pescar, bien sabe el propio Merlino que la mejor hora para conseguir pescado es de noche, creí que nadie iría a pescar por la lluvia y así tendría más éxito, cuando estaba a punto de cruzar el puente, algo en mi me impulsó a girarme alertado por una leve figura… y allí estaba él, un hombre fuerte como pocos, de un negro que haría temblar al mismísimo Necros y de una mirada que petrifica el corazón más que la mismísima medusa… a su lado vi a un guardia yacer en el suelo, el hombre ni se inmuto y yo corrí como jamás lo había hecho, no estoy loco… ¡Lo vi allí!, ¡Créame! - declaró el chico, exaltado.


La gente, enmudecida, seguía con la mirada expectante al hombre.


“Ese hombre que viste en la playa, es algo más que eso, pero te contare la historia desde el principio” - el anciano humedeció sus labios y dijo- “Sentaos pues la historia que os voy a contar no es una mera leyenda o profecía falsa. La historia que os tengo que contar es la del horror que se avecina”


“No se trata de un solo hombre, son hombres… tu viste a uno de ellos pero son tres seres. Todo empezó en Berekost, la fecha exacta no la sé, pero recuerdo esos años como si trascurrieran ahora mismo” -continuó relatando el anciano- “En Berekost regía la ley del más fuerte y la ley del más preparado, mi papel allí ahora mismo no os ha de importar pero el de esos seres puede cambiar vuestra vida para siempre”


Los oyentes, en silencio y con miedo en sus ojos, dejaron hablar al hombre. Las manos temblorosas por la edad y el extravagante sombrero se veían desde la última fila.


“Todo estaba preparado. Desde hacía años se había estado esperando esta profecía del Mal en general”. -El viejo musitó, negando con la cabeza- “Sinceramente… creo que no atendía a ningún dios en particular pero lo que sí sé es que esa profecía no era juego de niños. El sumo pontífice hizo llamar meses atrás a un joven hechicero llamado Erazor, este hombre era el pupilo del brujo, un ser que explicaba su sangre única de los dragones en sus extraños ojos. Si bien no la desarrolló plenamente, pero se notaba que aquella sangre de reptil fluía por sus venas”. -El Anciano seguía relatando la historia, manteniendo firme su tono de voz- “Después, con el mismo propósito llamó a una mujer, una guardiana de la palabra de Antiel, retorcida y malévola como el mismísimo Dios al que representa; esta había sido enviada por el general de las tropas de Berekost”.


“El sumo pontífice se alzo ante el hombre y la mujer, diciéndoles algo que cambiaria sus vidas para siempre. La orden fue sencilla. Escueto en palabras dijo alto y claro: Vosotros dos, hijos míos, engendraréis el futuro de estas huestes, vosotros tendréis un hijo, un hijo que se sobrepondrá sobre el resto y en el que se encuentren todos los poderes que por derecho nos pertenecen”

En ese momento, el joven interrumpió con una pregunta al anciano que contaba la historia: “¿Como sabe eso señor?”. Tras las palabras del muchacho la gente se estremeció echándose hacia adelante para escuchar la respuesta.


El viejo respondió: “ Yo era el guardia de confianza del sumo pontífice en aquel tiempo, antes de tomar una decisión que no viene al caso”


“Me remitiré al momento del nacimiento ya que como una orden ambos aceptaron tener ese hijo.“ -Continuó el Anciano con avidez- “Pasó el tiempo y llegó ese momento donde nacería la criatura. La mujer estaba en el altar frente a un grupo de soldados, el padre y el sumo pontífice se situaban junto al general y el brujo de Berekost. La luna rojiza se alzaba y asomaba por la vidriera del templo, los rayos lunares daban justo en el altar donde la mujer reposaba y el Sumo Pontífice sacó un antiguo libro de cubiertas marrones gastadas e inició los salmos en una lengua que nadie más que ellos entendían…”

El chico se cruzó de brazos y escuchaba con atención las palabras del extraño personaje que seguía relatando la historia, ahora con los ojos cerrados: “La mujer empezó a retorcerse de dolor y como en un parto perfecto, adornado por las velas, el olor a sangre derramada y la luz de esa luna, nació un varón. El sumo pontífice lo cogió y lo alzó ante la carmesí luna, aprovechando la escasa luz para comprobar si el niño había nacido sano. Pronto intuyó que era él. Sonrío macabramente y se dio la vuelta envolviendo al recién nacido. Sin previo aviso, se escuchó otro quejido procedente de la madre y el sacerdote se giró dejando al niño en los brazos del padre. Grande fue su sorpresa al comprobar que la mujer había dado a luz a otro varón. La profecía solo decía que sería un niño, sin embargo no fue suficiente puesto que la mujer, gritando de dolor, empujó de nuevo y dio a luz a un tercer varón".


El sacerdote no daba crédito admirado lo que allí había acontecido. Dejó a los tres retoños a cargo de los soldados mientras él se retiró a buscar la pregunta al enigma de los tres hermanos.”


“Al día siguiente volvió con una sonrisa aun más amplia, no sé qué información obtuvo -declaró el viejo con semblante tranquilo- “Seguro que fue algo bueno para Berekost, porque se dirigió de inmediato a los recién nacidos. Señaló al primero que nació aquella noche y dijo: “Alek, elegido de Antiel. Fue al segundo bebe y pronuncio lo siguiente: “Neraldor, hijo de Necros”, por ultimo se acerco al tercer hijo diciendo: “Zemial”. Este ultimo el sacerdote dijo que era un fruto compuesto de ambos dioses, que había aparecido por el poder residual que habían dejado en aquella mujer.”


El viejo se incorporó parando el relato y miró a los oyentes y al muchacho: “Si queréis conocer las historias de estos tres seres que ahora acechan vuestras tierras, dejad que moje mi garganta con una cerveza y continuaré…”.

FIN


//continuación de las historias a petición popular xd.
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Angrod

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MensajeTema: Re: Relatos de La Sirena   Sáb Mar 20, 2010 10:50 pm

Wow!!

Bravisimo tio, en serio, muy muy chula, espero que la continues sin mucha tardanza ^^
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Another



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MensajeTema: Re: Relatos de La Sirena   Dom Mar 21, 2010 11:00 am

Yeah yeah yeah! EL PUEBLO PIDE MAS!!!! Muy buena historia de veras, me ha encantado, además que es de fácil lectura y no se hace nada pesado ^^

ADOREMOS A NUESTRO NUEVO DIOOOS!!! cheers
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Admin_Hiho

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MensajeTema: Re: Relatos de La Sirena   Dom Mar 21, 2010 9:42 pm

Tope de bien relatada crack me ha gustado mucho^^
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Kelo

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MensajeTema: Re: Relatos de La Sirena   Mar Mar 23, 2010 10:01 pm

+1 Razz
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